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Mostrando las entradas con la etiqueta política

Uno se desencanta

Ayer, exactamente en el mismo día en que Disney lanzó el trailer de la película Encanto , nos enteramos de que los asesinos del presidente de Haití fueron 26 exmilitares colombianos. La vida real no tiene libretista, pero un momento así tiene un sabor a ironía dramática, como si el libretista nos hubiera dejado fascinarnos por algunas horas con una fantasía para niños, para luego lanzarnos el baldado de que ahora somos exportadores de horror. Encanto aspira a representar apenas una selección cuidadosamente apta para niños de la colombianidad. Pero la sensación conjunta, de tener la película bonita y colorida y el horror sangriento al mismo tiempo en la cabeza, es el retrato completo. Ese sacudón emocional, ese encontronazo con el mundo, ese súbito desinfle de las ilusiones, es la experiencia básica de ser colombiano. Es un trauma colectivo que se podría resumir en ¿Para qué me emocioné? El colombiano que no reporte haber sentido ese trauma todos los días desde que tiene memoria es un...

El mundo como terreno de ensayo

Germán Arciniegas hace en Nuestra América es un Ensayo una sugerencia fascinante: la historia de Latinoamérica ha servido como terreno experimental para el enfrentamiento de tesis políticas. Casi a la manera del “mercado de ideas” gringo, nuestra vida colectiva desde la independencia ha sido la encarnación de un ensayo. Hemos vivido argumentos, recorrido sus consecuencias y sufrido sus refutaciones. En Latinoamérica, donde lo que estaba hecho fue destruido por la colonia y lo demás falta aún por hacer, la vida se volvió escenario. Somos una novela de ideas. Somos un ensayo que ha tomado forma física. Tal como los maestros de escritura de ficción recomiendan usar la trama como vehículo para dramatizar el conflicto entre las posiciones de los personajes, la historia latinoamericana ha expuesto, contrastado y sometido a prueba las variadas filosofías políticas que han pasado por aquí. Hemos sido ensayo en el sentido más literal: aquí se ha intentado de todo. Hemos sido un ejercicio retó...

Dream team ministerial

En el Japón del siglo XVII se puso de moda, entre los artistas que hacían pintura sobre tabla , mostrar actores de kabuki en papeles imaginados . Esas obras ayudaban mucho a mantener la popularidad y empleabilidad de los actores que cada pintor decidiera homenajear, tal como sigue sucediendo en nuestra época . Obviamente, la idea de buscar candidatos para una posición no necesita limitarse a un reparto dramático; los periodistas deportivos arman selecciones de fútbol ideales todo el tiempo. A mí se me ocurre un ejercicio un poco menos glamoroso: ¿quiénes serían los mejores ministros para el gabinete del gobierno colombiano? Para llenar cada posición de esta lista voy a recurrir a dos fuentes de personal: los vivos y los muertos. Dado el altísimo perfil de los nombres que he seleccionado, soy consciente de que para reclutar a los candidatos vivos necesitaríamos un presupuesto infinito (y para los muertos una máquina del tiempo). No me limitaré a los colombianos, primero porque lo ún...

Por la ventana, muy lejos

Donald se despertó el sábado casi sin aliento. Así ocurre siempre. El peso que no lo deja respirar debería ser uno más abstracto, más emocional, como el peso de desmoronar la democracia y conducir al mundo al abismo. Pero Donald no siente ese peso. Este es un peso más concreto, más físico. Es el peso de su propio cuerpo. Es un cuerpo hecho de gustos simples. A Donald le gustan las hamburguesas de McDonald’s. El peso estandarizado de la carne en una hamburguesa de McDonald’s es 30 gramos. El peso de Donald es 120 kilogramos. Todas las mañanas se verifica el profano milagro de que haya sobrevivido a la noche. Un hombre de 120 kilogramos sometido a una dieta casi exclusiva de hamburguesas no debería ser capaz de dormir y respirar al mismo tiempo, pero Donald puede. Ese sábado Donald estaba enojado. En realidad, todos los días lo enoja algo. Lo enojan las mujeres, los gays, los negros, los chinos, los franceses, los ingleses, los periodistas, los comediantes, los historiadores, los eco...

¿Cuál es el mejor vividero del mundo?

O más bien: ¿adónde debería mudarse uno si de verdad pudiera elegir? En primer lugar, quiero vivir en un país con libertad de prensa . O sea que no puedo vivir en Afganistán, Angola, Arabia Saudita, Argelia, Azerbaiyán, Bahréin, Bangladesh, Bielorrusia, Birmania, Brunei, Bulgaria, Burundi, Camboya, Camerún, Catar, Chad, China, Colombia, Congo, Corea del Norte, Cuba, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Eritrea, Eswatini, Etiopía, Filipinas, Gambia, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Irak, Irán, Jordania, Guinea Ecuatorial, Kazakstán, Laos, Libia, Malasia, Maldivas, Mali, Marruecos, México, Nigeria, Omán, Pakistán, Palestina, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Ruanda, Rusia, Singapur, Siria, Somalia, Sri Lanka, Sudán, Sudán del Sur, Tailandia, Tayikistán, Turkmenistán, Turquía, Uganda, Uzbekistán, Venezuela, Vietnam, Yemen, Yibuti, Zambia ni Zimbabwe. Además, quiero vivir en una  democracia  suficientemente sólida. De los países que quedan, eso me obl...

Por los daños recibidos

Esta semana el presidente de México le pidió al gobierno español que ofrezca disculpas por la conquista de las tierras americanas. El gobierno español ya contestó que no hay el menor riesgo de que eso ocurra, pero, incluso si a uno le son indiferentes las atrocidades que pasaron hace siglos, el atraso del Tercer Mundo hace que todavía esté pendiente la discusión sobre las responsabilidades de los poderes conquistadores sobre las tierras conquistadas. Es improbable que en el resto de este siglo Bolivia deje de reclamarle a Chile su porción de costa, Japón se sigue haciendo el de la vista gorda con el azote al que sometió toda la costa asiática, y Rusia todavía debe Crimea, pero la cuestión de los agravios por invasión del territorio es mucho más larga y enredada, como bien sabe cualquier cisjordano. Por supuesto, la solución incorrecta es la que se inventaron los franceses, que por más de un siglo le cobraron a Haití una indemnización  por haberse independizado. Pero la solución...

Bajo una siniestra sonrisa

Por alguna razón, el antropomorfismo es exageradamente popular en Japón. Les encanta representar objetos, instituciones, productos y conceptos abstractos con la forma de niñas adorables. Literalmente a cualquier cosa se le puede dar ese tratamiento: Se supone que esta niña es Wikipedia. Torpe, impredecible y llena de problemas: así es Windows Millennium. Los personajes de este manga son los artículos de la Constitución de Japón. Estos ejemplos son inofensivos. Pero, como la naturaleza de la internet es arruinarlo todo, hay casos más controversiales: Cuando no está matando gente, el virus del ébola es más bien lindo. Este personaje representó a Afganistán en una serie de cómics. A alguien se le ocurrió que era buena idea ponerle una cara tierna al Estado Islámico. Pues bien, este año recibió muchos elogios la serie animada  Hataraku Saibou   ("Células Trabajadoras"). El escenario de la trama es el torrente sanguíneo de un c...

Otra vez con el cuento de la cadena perpetua

Hace dos años publiqué un  comentario  sobre uno de los pasatiempos preferidos de los colombianos: darles a nuestros presos el peor trato posible. La conclusión, que la vida nos recuerda cada vez que salimos a la calle, es que somos un país de mentalidad vengativa. Y en esa época todavía no habíamos visto la bilis que se regó alrededor de las negociaciones de paz. Por supuesto, el revanchismo es un  universal humano , pero en Colombia lo volvimos plato típico. Y como la venganza mueve a las masas, es un recurso ideal para el que quiere congraciarse con ellas. Ahora estamos viviendo el más reciente retorno del eterno caballito de batalla del populismo punitivo, el viento que hincha las banderas del pánico moral, la última en nuestra larga cadena de iniciativas torpes: la cadena perpetua para violadores y asesinos de menores de edad. Es una propuesta pésima que no va a solucionar absolutamente nada y solo va a conseguir hacer más bulto, tanto en los tribunales penales ...

La opinión servil

El ejemplo más claro de lo que es un idiota útil se encuentra en la sección de blogs de TeleSur. Nunca deja de pasmarme la dedicación con que decenas de personas altísimamente educadas insisten en seguir haciéndole el juego a un gobierno indefendible. Miren algunas de las hojas de vida que desfilan por esa página: Adalberto Santana. Doctor en Estudios Latinoamericanos e investigador titular del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe de la UNAM. Alfredo Serrano. Doctor en Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, con Posdoctorado en Economía de la Universidad Laval (Canadá). Director del Centro Estratégico Latinoamericano Geopolítico. Profesor universitario. Atilio Borón.  Sociólogo y Magister en Ciencias Políticas. PhD en Ciencia Política de la Universidad de Harvard. Fernando Abad.  Licenciado en Ciencias de la Comunicación, Máster en Filosofía Política y Doctor en Filosofía. Especialista en Filosofía de la Imagen, Filosofía de la Comunic...

Examen posmórtem de Colombia Humana

Tenía cosas guardadas por decir, que no dije durante la campaña presidencial para que nadie me pudiera acusar de perjudicar la causa, y ya que la causa se perdió, aquí están. La campaña de 2018 fue odiosa y poblada de ridiculeces. De un lado de Facebook, vi a mis amigos publicar extensos lamentos elegíacos apelando a los poetas griegos y citando al Señor de los Anillos para suplicarnos a los verdes que nos uniéramos a votar por Petro. El problema con esa clase de argumento es que las acusaciones de tragedia y de fascismo tienen un peso simbólico enorme, que es irresponsable derrochar. Lo único que se gana llamando a todo fascismo es que el significado se diluye y la palabra se vuelve inútil. No es lo mismo llamar fascista a Uribe (que es redundante) y llamar fascista a Duque (que está por verse). Si uno se dedica a malgastar la palabra fascismo cada vez que habla un godo, queda uno desarmado cuando se encuentre con un fascismo de veras. Salir a decir que la elección entre Petro y Duq...

Se puso difícil boicotear

En los años 80 el mundo se puso de acuerdo para no darle dinero a Suráfrica. Y la presión tuvo éxito: el sistema del apartheid terminó siendo insostenible. No solo se demostró que las sanciones económicas funcionan, sino que el mundo es capaz de ponerse de acuerdo para una causa moral. Pero ahora es muy difícil que podamos volver a hacerlo. Si nos tomáramos en serio lo de usar la billetera como mecanismo de presión moral, el mundo entero tendría que dejar de comerciar con China hasta que abandone la dictadura, libere a los presos políticos, acepte las fronteras marítimas que están reconocidas, abandone esa pretensión de adoctrinar a los uygures y deje en paz a Taiwán y Tíbet. Son muchísimas exigencias y el mundo ya depende demasiado del comercio chino. No va a suceder. ¿Hay otros blancos alcanzables? Quizás podríamos intentar sancionar a los países que no admiten el matrimonio homosexual. Pero a fecha de hoy eso implicaría que solo 25 países estarían en plan de boicotear a los otro...

Los nicaragüenses están huyendo a San Andrés

A mediados de abril, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, anunció que la sostenibilidad del sistema de seguridad social requería un aumento en las contribuciones de los trabajadores y la creación de un impuesto a las pensiones. De inmediato los nicaragüenses se manifestaron contra la propuesta, y aunque el gobierno la retiró, las protestas han escalado en intensidad a un grado tal que el mandato de Ortega podría acabar este mismo año. El descontento no es nuevo: el sistema de pensiones ha sido motivo de protestas masivas desde 2013 . Pero el intento de reforma fiscal de 2018 fue el detonante final para una población que está harta del gobierno perpetuo de Ortega. Llama la atención que un presidente que alguna vez se llamó socialista haya propuesto un paquete de reformas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional , que la izquierda latinoamericana ha tomado tradicionalmente como chivo expiatorio para todos nuestros males. La verdad es que Ortega está más preocupado por s...

¿Cuántos ministerios necesita uno?

El candidato presidencial Humberto de la Calle quiere crear un Ministerio de la Mujer, una propuesta que sin falta se oye cada vez que hay campaña. Uno preferiría algo de agenda más amplia y más potente, como un Ministerio de Minorías o un Ministerio de Igualdad, pero hay que trabajar con lo que hay. A Samper lo obsesionó crear el de Cultura y dio batalla con ese ministerio hasta que se lo dieron. Yo lo fusionaría con Educación, pero yo no soy presidente. Y no por querer fusionar admitiré que me empaquen en la misma bolsa ese fusionador obsesivo que fue Uribe. Las principales innovaciones de Uribe en el manejo de ministerios fueron dos: el Ministerio de la Adición Innecesaria del Artículo Definido en los Nombres de Ministerios  (durante la época de Uribe, cada vez que oía a un reportero hablar del Ministro de  la  Protección Social me daban ganas de aplastar el radio) y, por supuesto, el Ministerio de la Elaboración de Nombres de Ministerios Demasiado Largos y Fatigosos...

Futuros posibles para las ciudades colombianas

Lo que más me sorprendió cuando conocí Bucaramanga fue la distribución de las cuadras. Verán: según el Instituto Agustín Codazzi, el perímetro urbano de Bucaramanga (fusionado con Girón y Floridablanca) es así: Pero cuando uno mira el mapa satelital, se entera de que el verdadero contorno de la ciudad es algo mucho más terrorífico: Miren las prolongaciones hacia el occidente de la ciudad. Son barrios enteros . Extiendan ustedes una mano e imagínense vivir en el barrio de la yema del índice y tener que viajar hasta la yema del meñique. Tienen que hacer lo mismo que los bumangueses: ir primero a la palma de la mano (centro de la ciudad) y luego entrar por el dedo que corresponda. El perímetro occidental de Bucaramanga es un crimen urbanístico. En términos sencillos, ESO NO SE HACE. Uno no construye barrios enteros para dejarlos aislados por segmentos de bosque. Es hostil, es ineficiente, es fastidioso, y lo último que necesita una ciudad tan rematadamente aburrida como Bucaramang...